fobia

Hay ciertas cosas de mi pasado, de mi vida de las que creo aberme desecho por completo… “soy otra”… sin embargo, tengo un poco de paranoia de volver a caer…

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Sentada en el cesped, no se atreve a acercarse más, su mente está en blanco, mas bien se encuentra en un estado contemplativo del paisaje, del agua de la alberca, del agua, del agua y de la alberca que se parece tanto a ese mar tan… inmenso y…

Es un vago recuerdo en el que evita pensar y que de vez en cuando cruza su mente, pero ella siempre trata de evadirlo y lo evadió también esta vez, aunque ella sabe que está ahí y que en cualquier momento puede empezar a desenvolverlo y empezar a revivir cada detalle y detenerse a mirar cada imagen y cada sentimiento escrito en las bien conservadas páginas de su cerebro.

Derrepente siente unas manos que la abrazan por la espalda y no… no puede ser.
Alejandro y Rocío se divierten en un hermoso domingo de “club” nadando en la alberca y quieren integrar a su amiga al juego.
-Porfavor no, no porfavor, suéltenme-suplicaba la víctima con mucha seriedad.

Ese recuerdo que tanto tiempo había logrado controlar derrepente saltó a su mente.

Su primer viaje al mar. Había tomado clases de natación en una academia cerca de su casa. Estaba maravillada al ver por primera vez el mar. Por primera vez sintió la suave espuma en los dedos de sus pies y fué seducida por el vertiginoso profundo y azul océano hasta que este la tuvo completamente cubierta entre sus vigorozos brazos y…

-¡No porfavor, no al agua, déjenme!- Las palabras se volvieron gritos que se acrecentaban con cada centímetro que se acercaban a la alberca.

…entonces, ya no podía respirar, se ahogó en desesperación, él era más fuerte que ella y cruel la sostenía bajo el agua, la quería para él. Porfavor déjame ir. No importaba cuanto lo intentara, no podía evitarlo, iba a morir…

-¡Quiero respirar!, ¡no el agua no!- en este punto los gritos histéricos parecían de una loca. Sus amigos se asustaron y la soltaron.

-Como quieras, quedate ahí aburrida-
-No era para tanto, ya supéralo-
-Sabes nadar. ¿A que le tienes miedo?-

-A que le tienes miedo… -repitió en su cabeza
-A resbalar-se contestó

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Aclaro, no le tengo miedo al agua, pero tengo fobia por cosas tan absurdas…

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