Sobre mí

La palabra alberga al infinito, al significado infinito tejido entre todos los significados y entre todos los yoes y las otredades.

El problema es que la palabra actual está degradada,  es un vaso sin agua, el nodo sin estar unido al tejido, es huérfana y absurda, descontextualizada.

Si pudieramos percibir de nuevo a la palabra en su infinitud, bastaría entonces presentarme con mi nombre:

“Andrea Alejandra Centurión Murillo”  y bastaría.

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