Marzo 12, 2008...9:18 pm

La voz de Dios por la mañana

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Hoy por alguna extraña razón (por favor, como si no supiera que es Dios que “toca a mi puerta”) me levanté justamente a las 5:00 am, la hora en la que debería hacer mi oración, la hora del “encuentro de amor” que hace tanto había olvidado. Además de que tenía días ignorando que me despertaba a esa hora espontáneamente y me pasaba hasta las 7 de la mañana revolcándome en la cama sin sueño. Lo tomé como una respuesta a mis plegarias, como un “ven que voy a consolarte” e hice oración (me postré ante Dios y hablé con él) “32, quiero leer el salmo 32, está en mi corazón” y me dice Dios en los 6 primeros versículos: “confiesa ese pecado que has pospuesto…” ok :( ya entendí. doy vuelta a la página y me contesta a los “No encuentro mi camino. Veo todo turbio. Siento que todo va a salir mal. Tengo miedo”… Dice Dios(versículo 8): “Yo te voy a instruir, te enseñaré el camino, te cuidaré, seré tu consejero”

¡Ay mi Dios cuando consuelo das a mi alma, que claro me respondes! ¿Qué piensan ustedes lectores que pasa con mi cabeza cuando alguien me dice: “Dios no existe”. ¡Ay si tu lo conocieras y le pidieses que te hablara! ¡Si escucharas su voz que siempre está!

Y luego para hacer mi alabanza tomé un disco que jamás había puesto… no era mío… no sé porqué lo tomé y miren (entre tantas cosas) lo que me dijo:

Porque ha pasado el invierno
y las lluvias han cesado.
Están brotando las flores,
El tiempo bello ha llegado

Porque el arrullo del agua,
Se deja oír en los campos.
El perfume del aire,
de primavera inundado.

Coro:
Levántate amada mía,
Levántate hermosa mía.
Ven a mi que te hablo,
Ven a mi que te amo.(bis)
Ven a mí, porque el invierno ya ha pasado,
ven a mí, porque te amo.

Ven a mí, amada mía,
Paloma mía que anidas
En los huecos de la peña
En las grietas de la roca.

Déjame ver tu figura,
Déjame ver tu presencia.
Déjame escuchar tu voz,
Que es muy dulce tu voz.

Déjame ver tu figura,
Déjame ver tu presencia.
Déjame ver tu mirada,
Déjame escuchar tu voz.

Levántate amada mía,
Levántate hermosa mía.
Ven a mí que te hablo,
Ven a mí que te amo.
Ven a mí que te amo.
Ven a mí que te amo.
Ven a mí que te amo.
Ven a mí que te amo.
Ven a mí que te amo.

(Levantate amada mía de la Hermana Glenda)

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